Polanco

Caminar por la calle es un acto en ocasiones dejamos se convierta en algo sistemático. Un paso tras otro con la mirada perdida.  El lunes pasado en la clase de Perspectiva Sociocultural del Aprendizaje, fuimos encomendadas a transitar a consciencia la zona de Polanco en la ZMG. En primera instancia cabe aclarar que fue difícil pasar desapercibidas al ir caminando una docena de chicas tomando fotos por el parque, lo cual entorpeció el observar el ambiente en su cotidianeidad. A mi parecer contrastábamos mucho con el ambiente, más al ir en grupo. Al principio pasamos por algunos negocios de comida que parecieran ser familiares, los olores inundaban la calle. La gente parecía estar pasando el tiempo con calma, platicando con la comadre a través de la reja, yendo a comer algo, paseando a los perros y jugando con los niños. Llamó mi atención que quienes caminaban con niños eran en su mayoría mujeres jóvenes, casi adolescentes. Viejos en el parque platicando en calma, chicos y grandes jugando futbol. La gente camina, come, pasea. Me llego a preguntar que tan diferente es de un parque en Providencia,  ¿En qué residen las diferencias, cuando yo lo que veo son seres humanos viviendo sus vidas?

Es muy interesante para mi tratar de salirme de contexto, estoy acostumbrada a transitar esas calles sintiéndome parte de lo que estoy presenciando. He caminado por ahí con algunas amigas que viven en Polanco y el sentimiento contrastaba mucho ahora que parecíamos salidas de otro planeta. Negocios de ropa económica, probablemente hecha en china y de baja calidad. Discos piratas, seguramente eso no está en Providencia.

Tacos, tacos y más tacos al caminar por la 7. Perros callejeros y gente haciendo compras, negocios de pagos en abonos chiquititos y perpetuos. Chicas embarazadas, con uno, dos, tres, cuatro hijos, acompañadas de sus madres. Una calle provista de comercios para cualquier necesidad, real o ficticia.

Más basura que en otras áreas de la ciudad, más perros callejeros, pero al mismo tiempo más convivencia, más familias, más abuelos activos.

Muchas preguntas llegan a mi, pero me gustaría sentipensar más desde dónde las hago antes de poder si quiera plantearlas. Deconstruir mis maneras de ver el mundo para entender en qué lugar estoy parada y es para eso que sirve vernos en espejos diversos, de colores y olores distintos.

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Un pensamiento en “Polanco

  1. De tu experiencia de vida has aprendido a escuchar a los otros y esto te ha permitido, como dice David Velasco, sj tener traducciones recíprocas de conceptos, narrativas y tradiciones con otras culturas. El reto ahora es saber dialogar entre tus saberes y los de ellos, para construir como dice Boaventura, una ecología de saberes.

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